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Llega el verano

Llega el verano Miguel Ángel García Cabezas · A escasas fechas de la entrada del verano podíamos dar un repaso a los hábitos que se pueden modificar en cada hogar. En estos cambios se van a ver muy implicados los más jóvenes de casa: por un lado van a poder comer de nuevo en familia y a dedicarse más horas a descansar y a recuperar el sueño pendiente; por otro, los horarios se volverán más anárquicos, retrasándose incluso la hora de ir a la cama.

No olvidemos que los meses de verano pueden ser una buena ocasión para poner al día la relación familiar y, en ocasiones, se convertirá en un momento ideal para volver a descubrir puntos de encuentro entre padres e hijos, compartiendo actividades que en otras estaciones del año no se pueden realizar; pasar el día en la playa, subir una montaña, ir de camping, disfrutar del aire libre, nadar en una piscina. La inversión bien vale la pena.

CUIDADO CON LA ALIMENTACIÓN

El  verano se va a caracterizar por los cambios de horarios, incluyendo la pérdida de alguna comida y el aumento de consumos de golosinas, refrescos y helados. Es habitual que disminuya el apetito, no siendo necesario recurrir a utilizar vitaminas para ‘prepararse para el verano’. Sería importante iniciar el día con un buen desayuno – lácteos, cereales, fruta- y darle un protagonismo especial a verduras, ensaladas y frutas, que deben ser complementados con pescados, carnes, huevos y pasta. Se pueden sustituir los platos calientes por otros platos fríos (gazpacho, …) pero que estén bien equilibrados. Lavar bien ensaladas, frutas y verduras y tener precaución con la manipulación de los huevos y los alimentos preparados con ellos, podría evitar el riesgo de alguna intoxicación.

LA PIEL Y EL SOL

Hay que tener en cuenta que sólo tenemos una piel para toda la vida, y que esta empieza a “gastarse” desde el día en que nacemos. La piel de los niños es muy sensible, por lo que debe recibir protección física (sombras, sombrillas, gorras, una camiseta de algodón durante los primeros días de exposición,…) o química: protectores solares con altos factores de protección, que se adaptarán al tipo de piel de cada uno. El protector se debe aplicar media hora antes de cada exposición al sol, y repetir la aplicación cada dos horas, y tras cada baño. Al salir del agua hay que secarle la piel, porque las gotas de agua pueden actuar como una lupa y producir quemaduras. Evitar tomar el sol entre las once de la mañana y las cinco de la tarde, ya que la radiación es más intensa durante esas horas; tener en cuenta que aunque el día sea nublado es conveniente aplicarse crema protectora, ya que los rayos atraviesan las nubes.

LA NECESARIA ACTIVIDAD FISICA

Durante los meses veraniegos los alumnos suspenden la práctica del deporte elegido y la gimnasia escolar. Por este motivo, y para evitar tanto sedentarismo, hay que intentar compatibilizar los momentos de descanso con la práctica de ejercicio físico, aunque sea de una forma no tan reglada como durante el curso. La natación será una muy buena opción, y no sólo como entretenimiento; se puede hacer algún cursillo para mejorar la forma de nadar. Existen otras muchas posibilidades, como los juegos de equipo (fútbol, baloncesto,…) practicados en clubs deportivos o urbanizaciones, o los individuales, como tenis o bicicleta (con casco, coderas y rodilleras, utilizando lugares de paseos seguros). Como precaución habrá que tener en cuenta la hora en que se practica, y el aporte suficiente de líquido antes, durante y después del ejercicio.

PLAYAS Y PISCINAS

El agua es un medio muy atractivo durante los meses de calor, donde los más jóvenes de la casa pasan mucho tiempo. Es primordial que mientras sean pequeños estén siempre vigilados por adultos y que, aunque sepan nadar, NUNCA LO HAGAN SOLOS. No hay que confiar en los flotadores, ni en los juguetes inflables, ya que pueden darse vuelta o desinflarse en el momento menos pensado. Los manguitos son poco seguros, pues si los pequeños levantan los brazos, se hunden. Por todo ello, un niño debe aprender a nadar cuanto antes. No hay que dejar que los hijos corran cerca de las piscinas, sobre todo si no están protegidas, para evitar que se caigan en el suelo o al agua, con el consiguiente peligro si no saben nadar. Si saltan al agua, tanto sea al mar como a la piscina, hay que pensar que se pueden golpear la cabeza contra el fondo. Cuando se nada en playa abierta, o se va en barca o colchoneta hinchable, hay que contar con la posibilidad de que el mar arrastre hacia fuera y le dificulte el regreso a la orilla.

PICADURAS DE INSECTOS

Los insectos abundan sobre todo en lugares donde hay estanques o charcas, así como en donde hay animales. En las ciudades, en verano, los que más proliferan son los mosquitos, que suelen ser más activos de noche. Para prevenir sus picaduras se pueden colocar aparatos repelentes en la habitación donde duermen los hijos. Antes de llevarlos al campo o a lugares en que pueda haber insectos, es aconsejable aplicarles un repelente por todo el cuerpo, especialmente en aquellas zonas que no quedan cubiertas por la ropa.

VIAJAR EN COCHE

Viajar es un placer, del que también se puede disfrutar en familia. Para ello los hijos han de cumplir determinadas normas: Los niños deben viajar siempre en los asientos posteriores, con un cinturón de seguridad adecuado a su tamaño. No llevar nunca a un niño en brazos en el interior de un vehículo, y mucho menos si viaja en el asiento del copiloto, aunque utilice el cinturón de seguridad y dispongan de airbag. Si un niño hasta los 2 años de edad, o con al menos 10 Kg. de peso, tiene que viajar en el asiento del copiloto, lo hará en sentido inverso a la conducción (mirando hacia atrás), en silla homologada sujeta, y habiendo anulado el airbag del mismo lado. No hay que llevar a un niño entre el volante y el conductor, aunque sea en un trayecto corto, ni como un juego.