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Comienzo de un nuevo curso

Miguel Ángel García Cabezas. Jefe de Sección de Pediatría del Hospital General Universitario de Ciudad Real · Han pasado los tradicionales meses de vacaciones escolares de verano, y las familias se sientan para organizar el nuevo curso escolar mientras sus hijos -unos más y otros menos- preparan las carteras para el primer día de clase. Cuando se inicia el mes de enero se plantean proyectos para el nuevo año; de la misma forma los primeros días de septiembre pueden servir para reflexionar de cara al nuevo curso.

En muchas ocasiones el verano habrá servido para descansar, para poner al día la relación familiar o compartir más tiempo padres e hijos; pero también trae consigo cierta relajación de costumbres, alteración de horarios y alguna permisividad que ahora habrá que recortar. El inicio del curso escolar puede ser un buen momento para poner en marcha por primera vez, o actualizar, las normas a cumplir. Habrá que concretar la hora de levantarse cada mañana y saber qué ha de desayunar para tener la energía suficiente y lograr un óptimo rendimiento escolar; habrá qué llevar un segundo desayuno o almuerzo, para mitad de la mañana, y procuraremos evitar zumos y bollería industrial; comerá en casa y con quien, o se quedará en el comedor escolar; la cena deberá ser familiar o cenará sólo; qué ropa llevará; le servirán los libros de su hermano,…..

Las actividades extraescolares

Si se logra poner todo esto en orden, y padres e hijos se han puesto de acuerdo, esperemos unos días para volver a tener cierta controversia a la hora de inscribirlo en alguna actividad complementaria (necesitará informática, idiomas, música) o elegir el deporte a practicar (tal vez el del año pasado ya no le gusta). La actividad física y la práctica deportiva son casi de vital importancia, en especial en estos chicos y chicas en formación. Ya sabemos que, antes o después, se van a enganchar a algo, y si ya están enganchados al deporte, mejor que mejor. El deporte sirve para mantener en activo no sólo el cuerpo sino también la mente y, especialmente el que se realiza en equipo, va a servir como punto de encuentro con sus amigos con los que comparte esa afición, y será una gran fuente de socialización y trabajo en grupo. La sociedad actual es muy competitiva y, sin darnos cuenta los padres, para ‘ayudar’ a nuestro hijo o hija les sugerimos ésta o aquella actividad que le servirá para su futuro. Y no nos falta cierta razón, pero hemos de evitar sobrecargarlos de actividades extraescolares; ellos siguen precisando tiempo para jugar (recordarles que existen otros que no son videojuegos o ‘maquinitas’) y para estar con la familia.

La familia

Este último aspecto, la familia, a veces se abandona un poco. Unas veces porque falta tiempo, otras porque algunos padres ‘dimiten’ como tales, y otras más por el exceso de obligaciones a los que se somete a los hijos. No debemos olvidar que los padres somos los verdaderos y primeros responsables de la educación de los hijos. Y ellos aprenden lo que ven. Recordemos que los hijos, incluso los de más corta edad, son pequeños pero no son tontos. Si, por ejemplo, ellos desean algo y se les niega, pero -ante una insistencia importante- terminamos cediendo y le concedemos su ‘capricho’, habrán aprendido cómo lograr su objetivo mediante el chantaje. Por el contrario, si ante su demanda respondemos con coherencia y cordura (un sí o un no hasta el final), o bien con un pacto o negociación, aprenderán que nuestra postura, que nuestra opinión es firme. Así ellos conocen la norma, ofreciéndoles a la par seguridad sin chantaje. Como padres lo más cómodo sería ceder, pero ante el ejemplo que debemos de dar siempre, tendríamos que aguantarnos y mantener nuestra posición. A la larga ellos lo agradecerán.

Un comienzo de curso es siempre una etapa que nos invitará a la reflexión, en la que además de preocuparnos por los resultados académicos de nuestro hijo, hemos de vigilar su evolución como persona. Si de muy pequeños la familia va a tener su época de mayor influencia, a medida que van creciendo serán sus amigos, la escuela y los medios de comunicación (en especial la TV) los que más la ejerzan. Conocer a sus amigos, hablar con sus profesores y sobre todo sacar tiempo (vitamina ‘T’) para compartir y comunicarnos con ellos nos facilitará esa labor. Feliz nuevo curso de vuestro pediatra de cabecera.